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Atacan los efectos, no las causas
La Nacion
August 12, 2008
Por Nestor O. Scibona
Para LA NACION
Con la decision de recomprar titulos publicos a precios de liquidacion, el gobierno de Cristina Kirchner actuo como quien corta la llave de electricidad ante un cortocircuito. Ataco los efectos pero no las causas del problema, que tienen que ver con la desconfianza de los mercados en el futuro de la economia.
Ayer mismo, la difusion del IPC, con el inverosimil aumento de solo 0,4 por ciento en julio, opero negativamente sobre las expectativas de los operadores de la misma manera que la rebaja en la nota de la deuda argentina a mediano plazo anunciada a ultima hora por la calificadora de riesgos Standard & Poors.
Que el efecto rebote en la cotizacion de los bonos haya sido tan efimero no invalida que la recompra fuera una respuesta adecuada, de manual, a un error mayusculo del Gobierno: haber contraido mas deuda con Venezuela, sin tener urgencia y a tasas de default (15,6 por ciento anual). Claramente era preferible el reconocimiento implicito de esta equivocacion antes que echarles la culpa a los demas, como ha sido una constante en el kirchnerismo. Ello a pesar de que el Gobierno debe utilizar mas superavit fiscal primario para cubrir necesidades de financiamiento que, en condiciones normales, podrian renovarse con colocaciones en el mercado voluntario local.
Sin embargo, el problema de fondo pasa por otro lado. El cortocircuito que no ha sido subsanado es de que manera y con que politicas el Gobierno piensa cubrir sus necesidades de financiamiento para 2009 y 2010, con los mercados externos virtualmente cerrados para el pais.
El gap de este ano, equivalente a 6100 millones de dolares, sera cubierto con excedentes financieros internos y, en parte, con asistencia venezolana a tasas exorbitantes. Pero para el ano proximo se duplica, ya que asciende a US$ 11.800 millones. Y para 2010 se ubica entre 10.500 y 11.300 millones, una cifra similar a la de 2011.
En condiciones "normales" no serian magnitudes imposibles de financiar, incluso con algun tipo de asistencia que se esta tramitando ante organismos multilaterales de credito. Pero la "normalidad" esta lejos todavia de alcanzarse, porque el Gobierno se ha encargado de recortar sus propios margenes de maniobra.
El rotundo no de Cristina Kirchner a efectuar mas cambios en el gabinete, vertido en la conferencia de prensa de hace dos sabados, aleja tambien la posibilidad de que cambie la forma centralizada de manejar la politica economica, y esto es lo que aumenta la incertidumbre hacia el futuro, en la vision de los observadores y los inversores.
En otras palabras, no esta a la vista de que manera el Gobierno piensa atacar el problema de la inflacion, ni la falta de confiabilidad en el Indec. Tampoco como podra elevar el superavit fiscal primario -contrapartida del aislamiento financiero externo- cuando el gasto publico sigue creciendo a casi 40 por ciento anual, los subsidios que paga el Estado adquirieron una dinamica explosiva, la inflacion deteriora la recaudacion impositiva y no hay margen para subir mas las retenciones despues del conflicto con el campo y la reciente caida en los precios internacionales de las commodities.
Lo mismo vale para la ausencia de avances en la negociacion con el Club de Paris para refinanciar la deuda que sigue en default (unos US$ 6500 millones) y de buscar alternativas a una auditoria del FMI, o la resistencia a pensar en un gesto hacia los holdouts, tenedores de titulos de deuda que quedaron fuera del canje efectuado por el Gobierno en 2005.
No hace falta que estos problemas exploten para encararlos. Incluso, las soluciones serian menos traumaticas si se abandonara la estrategia de ignorarlos, lo cual encierra el riesgo de correr detras de los acontecimientos.
Pero tampoco hay evidencia de que alguien en el Gobierno este trabajando para resolverlos y cambiar las senales economicas. El aumento del riesgo pais argentino es un sintoma de que el piloto automatico dejo de funcionar hace bastante tiempo.
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