El incumplimiento del pago de la deuda argentina: Por qué importa

A fines de 2001, el gobierno de Argentina inició lo que eventualmente se convertiría en el incumplimiento del pago de la deuda soberana más importante que alguna vez se haya registrado. Las acciones del gobierno argentino desde aquella época han alterado profundamente los mercados de bonos globales, han infringido las normas financieras internacionales y han violado las leyes de Estados Unidos. Las consecuencias han sido graves y la necesidad de una respuesta por parte del gobierno estadounidense crece.

En su mora en el pago de la deuda históricamente sin precedentes, el gobierno argentino eligió suspender los pagos del capital y de los intereses sobre más de 150 emisiones de bonos. El valor nominal de las emisiones de deuda se encuentra entre los $80 y los $100 mil millones.

A principios de 2005, el gobierno argentino anunció un plan de reestructuración para tratar el incumplimiento del pago de la deuda. Pero el plan era bastante poco común e iba en contra de las normas de los mercados crediticios.

Los argentinos ofrecían nuevos bonos con un valor de sólo 27 centavos de dólar para los que reemplazarían. Una reestructuración típica ofrecería al menos 40 o 50 centavos sobre el dólar. Además, los términos de plan exigían el repudio de todos los pagos con intereses vencidos pasados.

El gobierno argentino tomó también la medida poco usual de anunciar que anularía toda obligación pendiente con los acreedores que rechazaran estos términos. No hubo espacio para negociaciones.

El gobierno argentino está muy al tanto de lo que significa la prohibición de estas medidas en el mundo de las finanzas internacionales. Antes de anunciar la reestructuración, el gobierno argentino transfirió $20 mil millones en reservas que tenía en depósito en bancos comerciales en los Estados Unidos al Banco de Liquidaciones Internacionales en Basilea. Al hacerlo, Argentina sacrifica más de mil millones de dólares al año en el pago de intereses anuales. Ésta es una medida que sólo tiene sentido en cuanto a lo económico si se diseña para ayudar a pagar a los acreedores que podrían reclamar sobre los activos.

No nos sorprende que sólo el 75% de los bonistas hayan aceptado los términos ofrecidos por el ministro de finanzas argentino. Las tasas de aceptación para las reestructuraciones de deudas típicas son considerablemente superiores, del 9,5% o mayores.

A pesar de la naturaleza deficiente de la oferta de reestructuración (tal como lo prueba el bajo índice de aceptación de la oferta), el gobierno repudió las deudas mantenidas por los bonistas restantes.

Argentina no puede usar la privación para excusarse por sus acciones. La economía del país se ha recuperado desde la recesión de 2001 que precipitó el incumplimiento del pago de la deuda. Ha pasado por un sólido crecimiento económico del 9% desde 2003. Goza de un superávit comercial de más de $11 mil millones. Dados estos desarrollos, es más que capaz de ofrecerles a los acreedores restantes una reestructuración justa.

El daño realizado por el accionar del gobierno argentino supera los diez mil millones de dólares que ahora se niega a pagar a sus acreedores. Los nuevos análisis económicos muestran el daño considerable causado a los contribuyentes norteamericanos que jamás mantuvieron la deuda argentina. Las pérdidas incluyen miles de millones de dólares en ingresos impositivos anteriores y en la devaluación del peso argentino, lo que debilitó la inversión empresarial extranjera en el país.

La modernización y el crecimiento necesarios para traer esperanzas y oportunidades a los países en vías de desarrollo dependen de mercados financieros internacionales estables y confiables. Pero las acciones de Argentina, si continúan sin ser discutidas, alentarán a otras naciones de mercados en vías de desarrollo a tomar medidas similares.

Desde la perspectiva de una política extranjera, el gobierno estadounidense debería preocuparse porque uno de sus socios comerciales más importantes, además de romper las normas financieras internacionales y violar las leyes estadounidenses, está ahora aliándose con el deshonesto gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Recientemente, Argentina recibió más de $5 mil millones de parte del régimen de Chávez en infusiones de capital. Además, Chávez y el presidente argentino Néstor Kirchner han anunciado, hace poco, sus intenciones de establecer una institución líder que compita con el Fondo Monetario Internacional.

Hace poco, la administración de Kirchner anunció también su intención de retomar un programa nuclear, un desarrollo problemático dado sus fuertes lazos con Chávez.

El gobierno estadounidense tiene una obligación para con las empresas y los contribuyentes de Estados Unidos a ayudarlos a mantener los estándares que determinan el éxito de las estructuras financieras internacionales y aseguran que las normas no se debiliten. Las acciones de la Argentina debilitan el proceso ya incierto de la globalización financiera. Como tal, el gobierno de los Estados Unidos debe ser influyente para ayudar a reforzar la confianza en los mercados crediticios internacionales. Y debe alentar a la Argentina a reafirmar su lugar como miembro de la comunidad de naciones responsables.

 


Muestre su apoyo al AFTA y a nuestro trabajo con relación al incumplimiento del pago de la deuda al registrarse en nuestra creciente lista de miembros.

¿Tiene amigos o colegas que puedan estar interesados en apoyar al ATFA? Para enviarle una invitación a este sitio, haga clic aquí.

Incumplimiento del pago de la deuda soberana: Lloren por Estados Unidos, no por Argentina
Un informe de Hal S. Scout, Profesor de la Facultad de Derecho de Harvard, para la Washington Legal Foundation

 

American Task Force Argentina
PO Box 3197
Arlington, VA 22203-0197

888-662-2382